Reunir las ambiciones de una juventud para el renacimiento de África

El presidente-poeta senegalés Leópold Sédar Senghor tendía a repetir: “Para el año 2000 Dakar será como París”. ¿Utopía, sueño o buenas intenciones? Sea como fuera, Dakar, al igual que la mayoría de los capitales africanos, no siendo pesimista, pero coherente, no se asemejan a París. Tampoco existe la necesidad de querer ser como París, sino crear un modelo propio, inclusivo e inspirador para que otros puedan por fin empezar a copiar del continente , y no siendo al revés como ha sido en estos últimos siglos.

Los informes globales acerca del índice de desarrollo humano siguen posicionando a la mayoría de los países africanos entre los más pobres del mundo, ello a pesar del enorme potencial humano y de sus recursos naturales. En el contexto de los años 1960 cuando la mayoría de los estados africanos accedían a la soberanía internacional, algunos de los países asiáticos compartían el mismo nivel de PIB que éstos. Sin embargo, en menos de cinco décadas, estos gigantes asiáticos han superado a los países africanos y ya son vistos como “los países emergentes” hasta el punto de competir con las economías avanzadas de la OCDE.

Mientras estos desarrollan una economía avanzada mediante el buen aprovechamiento de la ciencia y tecnología y la educación de calidad para sus ciudadanos, en el continente africano se siguen dando episodios de guerras civiles y terrorismo religioso, violencias políticas, abusos contra mujeres y niños, pobreza, violación de los derechos humanos, la recurrente modificación constitucional para acaparar el poder político, el derrumbamiento de las instituciones, las luchas étnico-religiosas, la injusticia social que enraíza la pobreza y obliga a la población joven a migrar; las consecuencias sociológicas detrás de los efectos del cambio climático al ser el continente uno de los sitios que más sufre las repercusiones de dicha inestabilidad climática.

Aun en plena era de la globalización que permite la comunicación interhumana mediante las vías de las comunicaciones tecnológicas, África sigue ocupando la última posición en cuanto al nivel de desarrollo humano. Cierto, en los últimos años, las economías más avanzadas fueron las africanas, pero no se repercutió en la vida de la población. Mas bien sigue avanzando la pobreza, la desigualdad y las incertidumbres sociales.

Los índices de desarrollo proyectados para el año 2030-2050 ven la posibilidad de cambiar esta tendencia si se aprovecha bien el peso demográfico de su población joven que juega a su favor frente a la caída de la natalidad y la vejez en el mundo desarrollado. También la tendencia tiende a indicar que puede ser una fuente de inestabilidad y de conflictos si no se maneja bien. Y hasta el momento no se está acompañando el valor demográfico con las políticas adecuadas.

Reconociendo los avances que se están llevando acabó por las instituciones africanas, digamos que las políticas que son adaptadas para cambiar la tendencia no son suficientes, sobre todo viendo el incremento de la falta de oportunidades socio-profesionales que afecta más a la población femenina, explicado por el peso cultural de las sociedades que las relega a una posición inferior y de dependencia dentro de la comunidad. La población africana es mayoritariamente joven, pero éstos no son tenidos en cuenta a la hora de realizar las políticas que van a influir sobre su vida y de las generaciones futuras.

Buscando cambiar la tendencia y crear un nuevo paradigma que es más inclusivo y a favor de la clase joven, nació Ubuntu Pachamama Strategic Think Tank como un espacio de reflexión totalmente liderado por los jóvenes. Su misión se focaliza en la búsqueda de soluciones y orientaciones estratégicas teniendo en cuanta la voz, aspiraciones e inquietudes de la población joven, sobre todo a las mujeres. Para ello, partiendo de una postura apolítica y más académica, ambiciosa ser un laboratorio que fabrica a todas las ideas innovadoras capaces de crear un nuevo continente. Queremos dar voz y cambiar la imagen de África en el curso de las relaciones internacionales. África como continente no pueden seguir recibiendo Ayuda al Desarrollo, ser tratada como “adolescente” que hay que decir qué hacer y cuándo desde el exterior. Ella misma ha de ser responsable consigo, con sus hijas e hijos y ser escuchada en todas esas cuestiones que afectan a la humanidad.

Y para que esto sea posible, el Grupo de estudio pretende realizar su trabajo de una manera diferente. Contamos reunir a todas las fuerzas, la inteligencia y asociaciones juveniles a través del continente y la diáspora en torno a las siguientes cuestiones: Juventud y demografía; Mujer y Género pensado desde el continente; Medio Ambiente y la preservación de los recursos; Economía moderna, inclusiva y diversificada; Democracia y Derechos Humanos; Paz, Seguridad y Defensa; Geopolítica, Diplomacia y Relaciones Internacionales; e Historia Africana y cultura en el contexto moderno.

El ansiado resultado es que, de aquí a unas décadas, seamos un continente renovado, dinámico e inspirador para el resto de las sociedades. Nos llama la reflexión desde ahora.


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